Carraspique como planta ornamental

El carraspique (Iberis sempervirens) es una planta que está considerada de distintas maneras. Para algunas personas, no es más que una maleza que crece al costado de las carreteras. Algunos científicos, en cambio, destacan su potencial para la fabricación de biocombustibles. Lo que nos interesa en esta oportunidad es resaltar el uso del carraspique como planta ornamental en los jardines.

Conocido también como canasta de plata o cestillo de plata, el carraspique pertenece a la familia de las brasicáceas. Se trata de una planta perenne con hojas de color verde oscuro y forma oblonga y flores blancas de unos cuatro centímetros de largo que se reúnen en racimos. Su floración tiene lugar en la temporada primavera-verano.

El carraspique puede medir unos treinta centímetros de alto y extenderse más de medio metro. Puede cultivarse sin problemas en macetas o jardineras y utilizarse para decorar los rincones de un jardín.

Un dato interesante a tener en cuenta es que esta planta es muy resistente a la sequía y al calor. Si vives en una zona cálida y de escasas precipitaciones, pues, puedes optar por el carraspique como ornamentación de los espacios exteriores. Cabe destacar que el carraspique también tiene buena resistencia al frío, aunque las heladas pueden quemar sus hojas.

 

El exceso de agua, por otra parte, puede pudrir las raíces, mientras que la humedad excesiva fomenta la aparición de hongos. Lo ideal es que el riego no sea abundante y garantizar el adecuado drenaje del suelo.

Si quieres utilizar el carraspique como planta ornamental, siembra a finales de la primavera. Con la planta ya crecida, poda en otoño: a la primavera siguiente, tendrá una mayor floración.

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