Características del agave americana

Las características del Agave americana, también conocida como ágave americana, agave amarillo, pita o alcivara, nos indican que se trata de una planta perenne con gran resistencia a la aridez. Cuenta con hojas grandes, lanceoladas y carnosas, que salen desde el centro y presentan espinas en su borde.

Sus hojas finalizan en un ápice que se asemeja a una aguja, con unos cinco centímetros de longitud. Una de las curiosidades de esta planta es que florece una sola vez en su vida y después muere. Las flores tienen un color amarillo verdoso y un tamaño de hasta diez centímetros.

El tallo floral puede alcanzar los doce metros de altura cuando la planta tiene entre diez y veinte años de edad. Al morir el escapo floral, la planta también muere, aunque deja múltiples retoños a su alrededor que pueden trasplantarse.

Cabe destacar que el Agave americana puede cultivarse en maceta, lo que permite reducir su tamaño. Es importante tener cuidado con su manipulación, ya que el jugo de sus hojas puede producir irritación en la piel y hasta ceguera si entra en contacto con los ojos.

 

El Agave americana, de todas formas, tiene usos que resultan muy positivos. De sus hojas, por ejemplo, se obtiene una fibra que permite fabricar hilos y otros productos textiles.

Las características del Agave americana hacen que sea una planta propicia para las zonas más silvestres del jardín. Lo mejor es escoger una posición a pleno sol, con suelo bien drenado. El riego debe ser muy escaso, mientras que es conveniente abonar en el verano.

Hierba callera

La hierba callera, también conocida como telefío, orpina o matacallo, es una planta suculenta perenne que pertenece a la familia de las crasuláceas. Puede alcanzar una altura de hasta 60 centímetros, con tallos erectos de gran solidez.

Esta planta, cuyo nombre científico es Sedum telephium, dispone de raíz carnosa con tubérculos en forma de nabo y hojas planas, alternas y dentadas. Las hojas inferiores son las más grandes, ya que pueden tener una longitud de unos 5 centímetros. Las inflorescencias, por otra parte, surgen de los tallos terminales en flores densas de color púrpura, rosa pálido o blanco.

Gracias a sus propiedades, esta planta tiene múltiples usos. Al quitar la piel que recubre la cara superior de las hojas, puede aplicarse de manera directa sobre llagas, cortes, quemaduras u otras heridas. La hierba callera, de este modo, ayuda a cicatrizar y sanar. Si se aplica sobre callos, esta planta logra ablandarlos. Las hojas hervidas en leche, por otra parte, contribuyen en el tratamiento de las hemorroides.

Es interesante destacar que se trata de una planta de fácil cultivo, ideal para principiantes en la jardinería. Puede cultivarse en macetas o en el jardín sin grandes complicaciones.

Lobelia: conoce a esta hermosa planta

Esta especie pertenece a la familia de las Lobeliaceae y podrás encontrar numerosas variedades, provenientes de zonas templadas y también de regiones tropicales.

Su particularidad principal es el agrupamiento de sus flores, a tal punto que a veces no se puede distinguir el follaje, ya que queda oculto.

La Lobelia toma su nombre del botánico flamenco Mathias de L’Obel. Esta planta perenne es de fácil cultivo como anual semirresistente. Se trata de una variedad muy ramificada, que crece hasta los 20 centímetros de altura.

La especie más empleada con frecuencia es la L. erinus, que resulta adecuada para bordes de parterres o para grandes macetas, donde podrás obtener mucho color para decorar tu jardín. También aportarán un interesante efecto decorativo acompañadas de otras especies florales.

Las variedades rastreras pueden emplearse para jardineras o para tapizar zonas específicas del jardín.

Su riego debe ser moderado mientras crece, pero en su etapa de adultez debe ser abundante. Recomendamos evitar el riego por aspersión cuando las plantas se encuentren en la etapa de floración.

Abona la Lobelia cada 15 días a partir del último período de la primavera, para favorecer la floración.

Plantas Aromáticas, del jardín a tu mesa

Las llamadas plantas aromáticas son un verdadero regalo de la naturaleza, que es posible valorar doblemente: en nuestro espacio verde y en nuestra cocina. Algunas de ellas son verdaderas estrellas de la gastronomía y no hay sustituto para su sabor y aporte estético en ciertos platos.Hoy inicio una pequeña serie que te invito a compartir, donde ennumeraré aquellas aromáticas que a mi más me gustan. Te invito a que nos dejes comentarios acerca de tus favoritas, para agregarlas a nuestra lista.

Una de mis favoritas: el Ciboulette, cuyo nombre científico es Allium shoenoprasum.

Es familiar de las cebollas y de los ajos. Podrás cultivarla incluso en macetassiempre que reciba abundante luz natural. Su uso gastronómico reside fundamentalmente en sus típicas hojas con forma de agujas (las que ves en la imagen). Debes procurar que siempre esté en tierra fértil y bien drenada.

Luego, otra muy utilizada en mi hogar, la Menta.

Crece de forma silvestre (pero por supuesto también puedes sembrarla) y es muy resistente. Aún si te olvidaras algunos días de vigilar su riego y ella comenzara a debilkitarse y marchitar, apenas a la media hora de recibir agua en su base, ella resurgirá con la fuerza de siempre. Es de muy sencillo cultivo; si alguien tiene una sólo arranca uh tallito con hojas, ponlo en la tierra y verás que conseguirás raíces rápidamente. Mantén su suelo húmedo con abundante materia orgánica, y te recomiendo tenerla siempre cerca de tu cocina.

Hemos comenzado una serie relativa a las plantas aromáticas y hoy te propongo continuar con otras dos de ellas. Enfatizo, antes, en el valor que aportan a nuestros platos estas plantas cuando tenemos la fortuna de poder tomarlas bien frescas de nuestro propio jardín.

Una vez que pruebes la diferencia… ¡me contarás!

Hablemos primero del Perejil, cuyo nombre científico es Petroselinum crispum. Es de amplio uso en el entorno culinario. Esta planta bianual, se mutiplica or semilla y es bien resistente a las bajas temperaturas. Una vez cultivada puedes mantenerla tanto a pleno sol como a media sombra. Al plantarla, te recomiendo sumergir en agua sus semillas por un lapso de unas dos horas. Luego puedes proceder a sembrarla con mayores chances de éxito si lo haces en suelo fértil que debes mantener bien drenado. Tienes la ventaja adicional de que puedes hacerlo durante todo el año siempre que tomes la precaución de proetegerle de las heladas en invierno.

Nuestra siguiente “estrella” gastronómica es su compañero infaltable: el Orégano, cuyo nombre científico es Origanum vulgare. Presenta flores de color liláceo, que aportan una estética especial al cantero o maceta donde le hayas sembrado y aparecerán recién a finales del verano. A nivel gastronómico podrás usarlo seco o fresco. Es una planta perenne bien resistente, que puede multiplicar por simple división de matas o por siembra de semillas en primavera. Dado que son las hojas lo que utilizarás en la cocina, te recomiendo que cortes las flores ni bien salgan; con esta acción la planta concentrará su vigor a nivel foliar.

Continuando con esta serie cuya primera y segunda entrega habrás podido leer en la pasada semana, agrego hoy otras dos verdaderas celebridades que merecen en viaje de tu jarín a la cocina.

Te aliento a intentar el desafío de cultivarlas personalmente. No importa que vivas en un departamento o casa pequeña. Es suficiente una ventana en la que puedas colocar un macetero, siempre que reciba suficiente sol.

Propongo comenzar hoy por la Borraja, cuyo nombre científico es en realidad Borrago officcinalis. A nivel gastronómico es doblemente aprovechable, se utilizan tanto sus hojas como sus flores, típicas por su característico color azul brillante. Es una planta anual, nada difícil de cultivar pues un par de sus virtudes intersantes son que crece cómodamente en cualquier tipo de suelo y es bien resistente a bajas temperaturas. Necesita un lugar soleado aunque tolera bien la semisombra. Puedes dembrarla en otoño (preferentemente no en macetas) siempre que protejas los brotes de las heladas.

Nuestra segunda propuesta de hoy es una aromática que probablemente conoces bien: la Salvia, cuyo nombre científico es Salvia officinalis. Tiene el doble valor de ser vistosa (hermosas flores espigadas, de atractivos colores) y a la vez de buena utilidad en la cocina. Te recomiendo para ella un lugar soleado, no importa el tipo de suelo, siempre que controles un buen drenaje y no la expongas a bajas temperaturas. Puedes sembrarla en primavera si eliges multiplicarla por semillas y si prefieres una modalidad de reproducción vegetativa, el otoño es la época ideal para hacer un esqueje.

 

Dando por el momento finalizada esta serie, te invito a que consultes su primera, segunda y tercera entrega que anteceden a la propuesta de hoy.La idea ha sido informarte acerca del sencillo cultivo que estas plantas requieren, y dado que muchas de ellas incluso crecen silvestres, desafiarte – en la certeza de que no pasarás trabajo y lo disfrutarás mucho- a que lo intentes por tí mismo/a en tu propia casa.

Empiezo por una planta con leyenda, el Romero, cuyo nombre científico es Rosmarinus officinalis y es la que ves en la imagen. Su aroma y sabor son bien característicos. Es una planta utilizada con mútiples fines, incluso ornamental pues es elegante en función de sus hojas angostas y erguidas que se elevan incluso hasta 1 metro. Es una especie noble y bien fácil de cultivar: es suficiente con que cortes una pequeña rama de una planta saludable y ésta crecerá sin problemas en nueva tierra si la colocas con suavidad y le proporcionas riego de inmediato. Es bien resistente al frío y te comento algo que no todos han llegado a ver: el Romero tiene flor. Éste dato… es parte de la leyenda que te mencionaba al principio y te contaré en un próximo post.

Por último va un lugar de destaque para la Albahaca morada, que tiene el curioso nombre científico de Oncimum basilicum ”Dark Opal”. Como todas las aromáticas que incluí en esta serie, es francamente fácil de cultivar. Su penetrante aroma hace las delicias de grandes y chicos cuando se la utiliza en la cocina, tanto si se usa cruda (por ejemplo sobre tomates o ensaladas frías) como si se la incluye en la cocción de alguna salsa. Podrás cultivarla en macetas, tanto en interior como en exterior siempre que goce de pleno solcalor suelo bien drenado. Te sugiero cortar y deshechar sus típicas flores blancas ni bien aparezcan, para que la planta concentre todo su vigor a nivel foliar.

La leyenda de la planta de Romero

Te invito a releer aquel post donde hablábamos de las plantas aromáticas, en especial del Romero. Por allí te mencionaba una curiosidad (que no muchos saben o han visto): las plantas de Romero tienen flor.En mi hogar tengo una plantada hace mucho tiempo, y lo cierto es, que he comprobado que florece de forma esporádica y poco previsible, podría decirte que “caprichosamente”. Su flor es delicada y de color violáceo-azulada, y siempre me intrigó saber el por qué de esta floración tan rara.

No tengo para tí una repuesta científica. Pero sí puedo contarte una leyendade la que me enteré hace poco y ha conformado mis curiosidades.. porque cada vez que florece en mi hogas… es porque algo bueno está pasando, o de lo contrario algo muy malo se sobrelleva mucho mejor.

La leyenda cuenta que la Virgen María iba un día caminando y dejó caer su manto a la vera del camino, sobre unas hierbas que crecían (como en tantos lados) como plantas en estado natural, de esas que se usaban como condimentos. Al levantarlo, ésta humilde planta verde había florecido y sus flores eran exactamente del color de su manto.

Yo estoy convencida, de que cada vez que el Romero florece, es porque la Virgen María ha pasado por allí. A veces convocada por oraciones, y otras de pasadas nomás… a manera de una visita amorosa y protectora.

Dejos las conclusiones en tus manos. Quizá eres una persona de fe, quizá no. No es más que una leyenda, pero sentí que debía compartirla.

Vinca major: una herbácea de fácil cultivo

Vinca major variegata es una planta herbácea perenne de características rústicas, que prácticamente no requiere de cuidados especiales y puede ser muy fácilmente cultivada, tanto en jardines para cubrir suelos como en balcones.

Pertenece a la familia de las Apocináceas, y es una especie rastrera originaria de la Cuenca del Mediterráneo. La altura máxima que puede alcanzar son los 30 centímetros, presentando flores violáceas y hojas con tonalidades amarillentas.

Su época de floración es la primavera, hasta fines del otoño. Se desarrolla en todo tipo de terreno, requiriendo luminosidad plena a media sombra. Es resistente al frío, aunque puede perder parte del follaje con temperaturas cercanas a los 0 grados centígrados.

También se adapta a las variaciones de la humedad ambiente, y en cuanto al riego debe realizarse cada 2 ó 3 días en verano y cada semana en invierno. Es resistente a los parásitos y se propaga por separación de mata en primavera o esqueje en verano. La foto que observamos fue extraída del portal Le jardin des Jouet.

Características de las plantas xerófitas

Se trata de un tipo de plantas realmente muy especial, que pueden adaptarse a las condiciones climáticas más difíciles. Las plantas xerófitas son variedades que han desarrollado mecanismos de adaptación específicos.

Estos mecanismos, generalmente anatómicos, les permiten crecer y sobrevivir en ambientes secos. Es así que estos ejemplares pueden crecer sin problemas en regiones semidesérticas y desérticas, en condiciones completamente áridas o subhúmedas.

Algunos de los rasgos anatómicos que permiten concretar estas adaptaciones son, por ejemplo, la presencia de hojas y tallos engrosados, con capacidad extra para almacenar agua que, de otra manera, no se podría obtener del suelo.

También integran raíces más largas que lo habitual, con una especie de red que se presenta en forma superficial, para captar el agua de las lluvias. Podemos mencionar también los cambios en la fotosíntesis con relación a otras variedades, ya que los tallos realizan la mayor parte del proceso para ahorrar agua y energía.

Calas, hermosas y elegantes flores blancas

La Cala, también conocida como Lirio de agua, es una planta con una flor de gran tamaño, que puede ser de varios colores aunque lo más habitual es que sea blanca, su nombre científico es Zantedeschia aethiopica y pertenece a la familia de las Aráceas, procedente de Sudáfrica, una de sus características más importantes es que es habitual su cultivo en zonas próximas a lagunas o estanques, e ahí el nombre de Lirio de agua.

Su flor está formada por espatas, similares a los pétalos dispuestas en forma de tulipa, que rodean al espádice de color amarillo fuerte, las hojas son de color verde fuerte, también de gran tamaño y con un gran valor ornamental, se trata de plantas que sin ser acuáticas resisten muy bien la humedad, en general requieren de pocos cuidados y se adaptan bien a cualquier zona de clima suave.

En cuanto a la luz, las calas se cultivan mejor en áreas de semisombra,especialmente en zonas calurosas, ya que se resienten ante situaciones de temperaturas muy elevadas, soporta mejor las bajas temperaturas pero tampoco las heladas, de las que la debemos proteger.

Es recomendable regarla en abundancia especialmente en épocas de floraciónabonar el suelo para enriquecerlo con fertilizantes ogánicos, no se ve afectada habitualmente por muchas plagas, aunque sí en ciertas ocasiones por enfermedades originadas por virus o bacterias en cuyo caso nos veremos obligados a eliminar las plantas enfermas.

Por su color blanco y por la elegancia de su porte desde antiguo se han identificado con la pureza, de hecho es habitual su inlcusión en la composición de ramos de novia. Además por su gran tamaño pueden resultar ideales para la decoración de jarrones de diseño con una única flor, para crear ambiente en el interior del hogar.

La Ruda y sus cuidados básicos

Esta planta de gran altura y tallos duros poco ramificados proviene de Asia y del sur de Europa. Pertenece a la familia de las Rutáceas, y comúnmente se la llama Ruda, Arruda o Amarga. Se la utiliza para combatir la sarna y repeler insectos.

Las hojas de la Ruda son de color verde claro y tienen un particular y fuerte olor, que se impregna rápidamente con tan solo tocarla. Sus flores son amarillas y forman un conjunto de racimos en el verano y en la primavera. Ese racimo desprende una cápsula con muchas semillas, las cuales pueden cultivarse en primavera o en el verano por esquejes leñosos.

La Ruda necesita del sol y también de la semisombra. Si la zona es fría y ventosa se deben tomar recaudos para su protección.

En cuanto al riego, hay que efectuarlo cada tres o cuatro días, porque la planta no necesita mucha agua. En caso de realizar el riego con menor frecuencia que la indicada anteriormente, la Ruda puede ser más vulnerable al ataque de la mosca blanca o de ácaros.

Carraspique como planta ornamental

El carraspique (Iberis sempervirens) es una planta que está considerada de distintas maneras. Para algunas personas, no es más que una maleza que crece al costado de las carreteras. Algunos científicos, en cambio, destacan su potencial para la fabricación de biocombustibles. Lo que nos interesa en esta oportunidad es resaltar el uso del carraspique como planta ornamental en los jardines.

Conocido también como canasta de plata o cestillo de plata, el carraspique pertenece a la familia de las brasicáceas. Se trata de una planta perenne con hojas de color verde oscuro y forma oblonga y flores blancas de unos cuatro centímetros de largo que se reúnen en racimos. Su floración tiene lugar en la temporada primavera-verano.

El carraspique puede medir unos treinta centímetros de alto y extenderse más de medio metro. Puede cultivarse sin problemas en macetas o jardineras y utilizarse para decorar los rincones de un jardín.

Un dato interesante a tener en cuenta es que esta planta es muy resistente a la sequía y al calor. Si vives en una zona cálida y de escasas precipitaciones, pues, puedes optar por el carraspique como ornamentación de los espacios exteriores. Cabe destacar que el carraspique también tiene buena resistencia al frío, aunque las heladas pueden quemar sus hojas.

 

El exceso de agua, por otra parte, puede pudrir las raíces, mientras que la humedad excesiva fomenta la aparición de hongos. Lo ideal es que el riego no sea abundante y garantizar el adecuado drenaje del suelo.

Si quieres utilizar el carraspique como planta ornamental, siembra a finales de la primavera. Con la planta ya crecida, poda en otoño: a la primavera siguiente, tendrá una mayor floración.