Gnomos de jardín, un clásico decorativo.

Los gnomos de jardín generan reacciones encontradas. Para muchas personas, ningún jardín está completo sin su gnomo, enano o duende, ya que afirman que estos seres, además de resultar decorativos, se dedican a proteger las plantas y las flores. Otros, en cambio, consideran que estos gnomos son kitsch y de mal gusto, mientras que hay quienes hasta sienten temor por las pequeñas figuras.

Este artículo, por supuesto, está dirigido a quienes sienten simpatía por los enanos de jardín, cuyos primeros exponentes fueron creados en la ciudad alemana de Gräfenroda a finales del siglo XIX por Phillip Griebel, utilizando terracota.

Los gnomos no tardaron en popularizarse en Alemania, donde actualmente hay más de treinta millones. La costumbre de situar estas figuras en el jardín se ha extendido a todo el mundo.

Los duendes tradicionales son fabricados con arcilla de terracota. La mezcla se vierte en moldes, después se extrae la figura, se la seca y finalmente se introduce en un horno para que endurezca. El último paso consiste en pintar cada duende.

Gnomo divertido

Otros gnomos más modernos, en cambio, son elaborados con resinas, mientras que los más económicos (pero que se arruinan más rápido) son los de plástico que pueden situarse en espacios pequeños en los jardines.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de comprar gnomos de jardín? Si la intención es mantener el mismo gnomo durante muchos años, lo mejor es invertir en un gnomo de cerámica (que puede soportar todo tipo de condiciones climáticas). Los enanos de arcilla también son resistentes, pero hay que mantenerlos alejados de las heladas y de los climas más fríos.

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