En nuestro post anterior, consideramos los aspectos y consejos más importantes a la hora de podar en invierno. Te invito a releerlos, a la vez que avanzamos en el segundo tema de esta propuesta: cómo enfrentar las plagas en invierno.
Combatir enfermedades y plagas
El invierno es también el tiempo ideal para combatir las enfermedades y las plagas. La mayoría de ellas reduce su proliferación su en este período, siendo un buen momento para controlarlas de manera más eficiente. Pero hay una excepción, que es el caso de algunas enfermedades fúngicas que se incrementan en este período, principalmente en áreas con períodos largos de lluvia.
Lo mismo ocurre con los caracoles (como el que observamos en la imagen de chiloe.com) y las almejas, que se aprovechan de la humedad, y de la temperatura disminuida para comer las hojas verdes.
Hay varias medidas que pueden tomarse para evitar la contaminación de plagas y enfermedades mientras que las plantas son más delicadas. La más importante de ellas, es realmente muy sencilla: se trata de retirar las sobras de las plantas anuales del verano, que están muertas o débiles en los recipientes o macetas. Retirar ramas secas, flores, frutos y hojas caídas colabora en este propósito cuyo objetivo es propiciar mejores condiciones de circulación de aire e impacto de luz solar.
Losbonsáistienen las mismas posibilidades que las demás especies vegetales en cuanto a ser atacadas por diferentes plagas. Sin embargo, cuando están bien cuidadas desarrollan un sistema inmunológico de gran eficacia.
Por el contrario, su diminuto tamaño exige un control constante en cuanto a enfermedades y plagas, porque debido a sus dimensiones las amenazas pueden diseminarse por todo el ejemplar con muchísima rapidez.
Las plagas más habituales en los bonsáis son los pulgones, las orugas, las arañas rojas, cochinillas, mosca blanca, minadores y hormigas. El principal indicador para darse cuenta de un ataque es un color amarillento en las hojas.
Además, los bonsáis pueden desarrollar la denominada enfermedad de Mildiu, que se caracteriza por el surgimiento de una gran cantidad de manchas amarillas en las hojas, que posteriormente se transforman en grises y terminan secando por completo el follaje.
Existen determinados cultivos que requieren para su correcto crecimiento y desarrollo su ubicación en viveros. Se trata de ciertas especies que necesitan la reproducción de algunas condiciones climatológicas y ambientales.
Es que de lo contrario, en un ambiente natural se obtendría un número de ejemplares de cada especie muy escaso. El microclima creado en los viveros permite el desarrollo de la gran mayoría de las semillas plantadas.
En consecuencia, la principal ventaja de la construcción de un vivero está dada en la posibilidad de aumentar la producción de ejemplares. Además, se pueden controlar mejor las plagas y utilizar un sistema de riego más efectivo.
Una vez desarrolladas algunas de las plantas en los viveros, se pueden seleccionar los mejores exponentes para su reubicación y transplante a su lugar de origen o natural, con el propósito de lograr la finalización de su desarrollo.
Hemos hablado antes, varias veces acerca de plagas, y cómo combatirlas. Entre ellas hemos mencionado a los pulgones.
Personalmente les he visto algunas veces – lamentablemente-, haciendo de las suyas en algún jardín que otro. Pero la mayoría de vosotros probablemente habréis visto no más que fotos.
He encontrado este vídeo que comparto ya mismo, para ver (y poder identificar de inmediato) a un pulgón en acción. No te lo pierdas.
En nuestro post anterior, compartíamos un par de recetas para aplicar en el suelo con el fin de prevenir o alejar plagas varias. La propuesta de hoy enfoca al mismo objetivo, pero en este caso preparados para aplicar a las semillas.
Si piensa sembrar, el tratamiento entonces también debe darsele a las semillas:
Plaguicida: disuelve 1 cucharadita de naftalina junto con un preparado de nicotina (para esto se puede remojar cigarrillos en agua). Luego añade ½ litro de agua caliente.
Fungicida (antihongos): disuelve 2 cucharaditas de azufre en polvo en ½ litro de agua caliente.
Por último, y para no descuidar ningún detalle, la limpieza de macetas y utensilios es fundamental. Para la limpieza de estos instrumentos se mezcla ½ cucharada de detergente biodegradable con una medida igual de alcohol y lavandina, luego mezcle todo con agua caliente. Cepille bien los objetos y luego déjalos en remojo un tiempo, para luego enjuagar con abundante agua.
Utiliza siempre guantes para estas maniobras ya que los productos utilizados pueden ser fuertes para sus manos.
Esto consejos son muy útiles para los amantes de las plantas que desean verlas siempre saludables.