Técnicas de riego

Existen diversos tipos de sistemas de riego que podemos implantar en nuestro jardín. Tendremos que analizar las características de nuestras plantas y del clima para definir qué técnicas de riego son las más apropiadas.
Los surcos, la inundación, los canales, el drenaje, la aspersión y el goteo son los métodos de riego más habituales. El riego por surco o inundación se utiliza en los campos de grandes extensiones, mientras que los aspersores y el riego por goteo son más adecuados para un jardín doméstico.
La aspersión y el goteo contribuyen a mejorar la gestión del agua, ganando eficiencia y evitando el derroche. Ambas técnicas pueden complementarse con un programador que nos permita automatizar la tarea.
El riego por aspersión consiste en una lluvia localizada a través del aspersor, un dispositivo mecánico que emite el rocío. Con esta técnica se consume menos agua que en otros sistemas (como los surcos o la inundación) ya que se puede dosificar el riego con precisión. La aspersión, además, garantiza la distribución homogénea del agua sobre las plantas. Como aspecto negativo, el consumo es mayor que en el riego por goteo, mientras que es imprescindible calcular bien la distancia entre los aspersores para que ninguna planta sufra el exceso o la falta de agua.

De las técnicas de riego más populares, pues, el goteo es la más eficiente. La irrigación se realiza hacia la zona de las raíces mediante un sistema de tuberías con los correspondientes emisores. El bajo consumo, la adaptación a todo tipo de terrenos y la posibilidad de utilizar aguas más salinas son sus principales ventajas, mientras que el coste de instalación y la posible obturación de los emisores son sus falencias.
En FloresyJardin.es: Consejos para diseñar el riego en tu jardín
Imagen 1 Flickr CC rgomez74
Imagen 2 Flickr CC Huerta Agroecológica Comunitaria “Cantarranas”


